Latín en Misas internacionales
Luis Fernando Calvo – San José
“Me han informado de un documento (Motu Proprio) del Santo Padre acerca del uso del latín, de la música gregoriana y de otros elementos de nuestras celebraciones. Me preocupa que no se tome en consideración las características culturales propias de nuestros países. Nuestra idiosincrasia y cultura no están en sintonía con esas propuestas. Además, ¿cómo se podrían implementar en nuestras comunidades?”.
-Una vez más los medios de comunicación no nos han hecho un buen servicio… Nunca hubo tal documento, y si la Santa Sede de vez en cuando publica algún documento acerca de las celebraciones litúrgicas, tiene en cuenta los dos criterios: por una parte evitar abusos y favorecer la unidad y la comunión, y por la otra acoger las iniciativas y propuestas para una adecuada “inculturación” de las mismas celebraciones. Todos sabemos que las normas, aunque sean las mismas, de hecho son “recibidas” y puestas en práctica, de un modo propio en Nueva York y con “matices” notablemente distintos en un poblado África o en las montañas de Perú entre indígenas… Le doy un ejemplo con respecto al latín. He aquí lo que prescribe nuestro Papa Benedicto, en su exhortación apostólica Sacramentum Caritatis, del 22 de febrero de este año: “Pienso, dice el Papa, en las grandes liturgias propias de las celebraciones que tienen lugar durante los encuentros internacionales, hoy cada vez frecuentes. Estas han de ser valoradas debidamente. Para expresar mejor la unidad y universalidad de la Iglesia, quisiera recomendar lo que ha sugerido el Sínodo de los Obispos (octubre 2005), en sintonía con las normas del Vaticano II: exceptuadas las lecturas, la homilía y las oraciones de los fieles, sería bueno que dichas celebraciones fueran en latín” (no. 62). En un encuentro internacional, para no “privilegiar” ningún idioma, y para manifestar mejor la catolicidad o universalidad de la Iglesia, el Papa sugiere, vería bueno que se usara el latín. El tono mismo no indica una orden, sino una sugerencia. Nos dice que sería mejor usar el latín en la Plegaria Eucarística y en otras oraciones de la Misa. ¡Eso es todo! Nada en contra de un necesario esfuerzo de “inculturación” de nuestras celebraciones. Adelante pues, con la doble fidelidad, a la tradición viva de la Iglesia y a las necesidades de nuestro pueblo llamado a participar “activa, consiente y fructuosamente” en la liturgia. Estos criterios están en plena sintonía con otra afirmación de la misma Sacramentum Caritatis: “la Eucaristía nos dice el Papa, se convierte en criterio de valorización de todo lo que el cristiano encuentra en las diferentes expresiones culturales” (no. 78).